Existen personas

a las que no les gustan los perros…

Y me atrevo a asegurar que la razón radica

en que nunca tuvieron un amigo peludo

de cuatro patas.



O, si lo tuvieron,

nunca se pararon a mirar

dentro de aquellos dulces ojos

para percibir quien les miraba

realmente a través

de ellos...



Un perro

es un verdadero ángel sin alitas

que viene al mundo para

enseñarnos a amar.




¿Quien sino un perro

puede darnos a la vez

verdadero amor incondicional,

amistad sin pedir nada a cambio,

cariño sin esperar las vueltas

protección sin ganar nada

y fidelidad 24h. por día?



no me vengan

con que los padres

hacen todo eso y más...



Porque los padres

son humanos, y los humanos

se equivocan…



Un perro jamás se aleja aunque le agredas

Siempre vuelve a ti, cabizbajo, como pidiendo disculpas,

incluso por algo que tal vez ni siquiera ha hecho él,

lamiendo dulcemente tus manos

y suplicando perdón…



Por eso creo que hay algunos ángeles no poseen alas:

lo que tienen son cuatro patas, un cuerpo lanudo

una nariz de bolita, dos orejas de atención,

y una mirada dulce de preocupación

y carencia…



Y a pesar de esa apariencia,

son tan ángeles como los otros (los que tienen alas)

porque se dedican a los humanos tanto

como cualquier ángel alado

acostumbra a dedicarse…



¡Qué diferente sería el mundo

si todos los humanos pudieran ver

la humanidad perfecta que guarda en su

interior el que, aunque no sean conscientes,

es siempre su mejor amigo

y ángel guardián!


¡EL PERRO!